La viabilidad de un proyecto de internacionalización pasa por hacer bien los deberes y tener claros una serie de aspectos fundamentales. No se trata de acertar al 100% con los planes previstos sino encontrar un plan realista que garantice la viabilidad del proyecto.
Examen interno
A la hora de marcar las fases por las que nuestra empresa tiene que pasar, debemos tener en cuenta su complejidad, medir el alcance que podemos llegar a tener y no dejarnos desbordar por el volumen de la inversión.
En cuanto establecemos la necesidad de un plan hay que plantearse ciertas preguntas. Desde las ya conocidas debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades, a temas como logística, tecnologías y profesionales, examinados en profundidad.
Fases
Entre las fases principales en las que dividir nuestro modelo de internacionalización podemos destacar:
Fase inicial: que comprende el análisis de la empresa en el momento actual, antes de comenzar su camino hacia nuevos mercados.
Objetivos centrales: un resumen que define qué queremos conseguir a partir del análisis precedente, es decir, definir objetivos realistas a partir de aquello que nos define como empresa y de nuestra capacidad para abordarlos.
Herramientas: es el momento de armarse con programas de gestión potentes y con recursos, adquirir nuevas tecnologías que eliminen las barreras geográficas y hacerse con una estructura de maquinaria logística sólida y eficiente.
Estrategia según aspectos diferenciados: un plan que nos permita alcanzar los objetivos previstos tanto en cuestiones de promoción, productos, precio, logística…
Acciones: la fase que da comienzo a nuestra aventura y donde ponemos en marcha nuestra estrategia de infiltración en el mercado o mercados deseados.